Mujeres transformando

En El Salvador, el 90 por ciento de las personas que trabajan en el sector textil de maquilas son mujeres. Mujeres que sostienen a sus familias con el salario mínimo, o todavía menos que eso, incluso cuando trabajan jornadas dobles en empresas que no aseguran sus derechos laborales.

A pesar de que la importación de los productos que salen de las maquilas es un gran sustento de la economía salvadoreña, estas trabajadoras no pueden depender de las empresas que las contratan (trasnacionales como Ocean Sky que produce para Adidas, Rebook, entre otras marcas) ni del gobierno mismo para hacer obtener las remuneraciones justas por su trabajo o propiciar un mejor ámbito de trabajo.

Por eso surge en Santo Tomás, un municipio cercano a San Salvador, el proyecto Mujeres Transformando que busca darle visibilidad y revalorizar a las trabajadoras de las maquilas, desde una perspectiva interseccional.

Así, algunas de las acciones que han implementado son los cursos y talleres en diferentes ámbitos: legales, de género, derechos laborales, etc.

De igual manera, crearon el documento “Haciendo visible lo invisible: la realidad de las bordadoras a domicilio” en el cual se expone el caso de mujeres que trabajan para las maquilas haciendo bordados especiales desde sus casas, sin contratos ni sueldo fijo, mucho menos prestaciones sociales. Un trabajo necesario para la industria y hasta entonces desconocido (puedes leer la investigación completa aquí).

La intervención del Estado en estos casos es limitada puesto que las empresas se ubican en lugares llamados zonas francas que liberan a las industrias del pago de impuestos y el gobierno se hace a un lado en la administración, una práctica muy común en el sector de la maquila que además, mantiene a sus trabajadores en precarias condiciones de trabajo.

A pesar de que los sindicatos han sido reprimidos históricamente en el país, uno de los objetivos de esta asociación es fortalecer el liderazgo de las mujeres sindicalizadas.Por ello, los esfuerzos que han sumado desde el 2003 Mujeres Transformando han  cambiado las realidades de diferentes mujeres en El Salvador a través de la exigencia de un mejor ámbito laboral  y les ha valido reconocimiento internacional como una asociación de lucha.

Después de 13 años, el trabajo de esta asociación no para, pues siguen en la búsqueda de establecer medidas justas para las trabajadoras de maquila. Puedes seguir sus actividades a través de su página oficial o por su facebook.

¡Conoce más del tema!
http://www.revistapueblos.org/?p=20880

Tutoriales #recrear

Nos sentimos muy felices por el inicio de un nuevo proyecto, se trata de una serie de tutoriales con lxs colaboradorxs de ReCrear. Pensamos que los vídeos tienen dos propósitos fundamentales: disminuir la brecha productor-consumidor y darte el empujoncito necesario para que te animes a crear y experimentar con técnicas y materiales distintos.

Cada objeto, que se forja con el tacto particular de quien lo construye, es también una forma de relacionarse con el mundo, con la gente, con el consumo. Queremos que el sentido de nuestros productos sea un eco que cuestione las formas de consumo generalizadas, pensamos que el encuentro, para acercarnos entre consumidorxs y productores, es un camino fértil.

Por esto apostamos por los talleres y tutoriales. Se realizaron distintos talleres con lxs colaboradorxs de Recrear, donde cada unx fue compartiendo su sabiduría con quienes estuvieran interesadx en adentrarse en los procesos e historias de cada producto. Como nuestro interés es esparcir estos conocimientos para quienes quieran aprender y multiplicar estos saberes, elaboramos los tutoriales que enseñan el proceso de elaboración para lxs que no pudieron participar presencialmente.

Sentimos importante aprender a hacer con nuestro cuerpo y con lo que nos rodea accesorios útiles para la vida cotidiana. Piezas que tengan una historia, el tacto impregnado, el olor de nuestras manos, la sonrisa de quien nos enseñó el significado potencial de un material. Así nuestra ropa, nuestra bolsa, no es ya parte de un engranaje de desposesión y explotación, es una historia de haceres y saberes que se van compartiendo.

Estos tutoriales abren la posibilidad de aprender a hacer y muestran la complejidad silenciada al hacer visibles los procesos desde el aprendizaje y la experiencia. Los ponemos a disposición para compartir la sabiduría guardada en cada producto y abrir los códigos para que todxs podamos seguir construyendo otros mundo con nuestras manos.

En el primer vídeo veremos a Ponchito, uno de los primeros artesanos con los que tuvimos la oportunidad de colaborar. Ponchito no sólo posee una habilidad para crear, también una habilidad para enseñar, así que con sus precisas instrucciones, te será sencillo hacer algo increíble que podrás usar o regalar a alguien especial. Cuéntanos cómo te fue y muéstranos el resultado final de tu aventura.

MKS Room+recrear

ReCrear, en conjunto con otras marcas de ropa ética, estará presente en el MakeSense Room próximo a realizarse el 23 de junio, donde se debatirán experiencias y aprendizajes en torno a las iniciativas de moda ética. makesense-gif.gif

El evento también contará con ambiente musical que correrá a cargo de Conciencia Ambiental Sonora, artista involucrado en la causa, lo que le dará al Groove Restaurante bar un estilo de concierto.

Las marcas que estarán presentes en el MKS Room son MANOSANTA, Someone Somewhere; así como la fundadora de Ethical Fashion Space y la representante del movimiento mundial Fashion Revolution.

MakeSense es una organización a nivel mundial que busca ayudar a los emprendedores sociales, así como reunirlos para intercambiar experiencias en su campo de acción. Mientras que Manosanta es una marca enfocada en darle una segunda oportunidad a tu ropas a través del reciclaje, y Someone Somewhere crea diseños propios que son realizados por artesanos de diferentes comunidades en México.

La cita es en Citlaltépetl 9, Col. Hipódromo Condesa, Ciudad de México. Previo debes confirmar tu asistencia en https://mksroommx.eventbrite.co.uk/

Artesanías Getsemaní

Verónica Cruz Tonix recuerda que en un viaje que hizo a la Ciudad de México vio una película sobre una chica que vendía sus diseños propios a través de internet, y era muy exitosa. Aunque puede tratarse de una historia ficticia, lo que es real es el talento y la capacidad de innovar hacen que -lo que comenzó como una pequeña idea- sea hoy un gran proyecto. Y así fue como empezó Artesanías Getsemaní, en Guadalupe Ixcotla, Tlaxcala.

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En el taller, fundado por Verónica y su esposo Efraín Cuahutle Romero, todxs colaboran, tejiendo o empuntando. Los rebozos, canguros y otros productos hechos en los telares de Artesanías Getsemaní son complementados con el resultado de otros oficios como la talabartería. La colaboración con otrxs artesanxs deriva en piezas únicas.

“L167.5b.JPGas artesanías mexicanas son más valoradas en el extranjero”, nos comenta Verónica. Y es verdad que a veces lxs pequeñxs y medianxs empresarixs enfrentan enormes problemas, pero ninguna adversidad es tan grande cuando amas tu oficio y no puedes imaginar dedicarte a otro. Y así como las técnicas que transforman el algodón y el acrilán cambian, también lo hacen los medios de difusión y venta su trabajo.


Uno de lxs hijxs de Verónica y Efraín estudió Ingeniería en Tecnologías de la Información y Comunicación, y está convencido de que la difusión adecuada a través de una plataforma permitirá que el trabajo de su familia sea conocido por más personas. La venta directa del producto les permitirá obtener ganancias más justas al poder fijar costos congruentes con el trabajo, materiales, renta y luz utilizados en la elaboración de una pieza.

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Las historias de éxito no son ficción, y nosotrxs podemos apoyarlas en nuestro día a día comprando local a un precio justo, con la garantía de que el beneficio más grande se lo llevan personas como Vero y Efraín y no una transnacional.

RECREAR+DosCoyotes

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La plática-taller con Ponchito el pasado domingo 5 de junio es resultado de la colaboración con el taller textil Dos Coyotes, un espacio de experimentación, estudio y práctica de textiles fundado por la artista y diseñadora Karla Amezcua. Dos Coyotes se consolidó en 2012 como una propuesta que busca la difusión del conocimiento textil a través del estudio, la práctica y la experimentación con diversas técnicas provenientes de distintas tradiciones y geografías.

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El encuentro con creadorxs tiene el propósito de reducir la brecha entre productorxs y consumidorxs. En el sistema de producción actual, existe un abismo entre cada etapa de la cadena productiva, la distancia marcada impide el reconocimiento al saber hacer  y a la labor transformadora que permite hacer una pieza única y hermosa a partir de tela, hilos, rafia, palma o popotillo, como en el caso de Ponchito.

Quien crea es una persona con rostro, se representa y se crea a sí mismo desde lo que hace, un trabajo con sentido que es disfrutado y comprendido. Un producto final que me grita, que significa una verdad silenciada.

Ildefonso Silva Gonzáles o Ponchito, como lo conocemos todos, migró de Guerrero a Puebla cuando tenía 24 años y vive en San Francisco Totimehuacán a las afueras de la ciudad desde que tiene 35. Esa área de la ciudad de Puebla se comenzó a poblar hace 30 años, las colonias de esa junta auxiliar son tan jóvenes que ninguno de los adultos que habita en ella nació ahí.

Después de dedicarse 14 años a actividades de mantenimiento general, desde plomería, carpintería y electricidad, Ponchito aprendió a tejer con popotillo. La colaboración con otros oficios, la talabartería por ejemplo, el diálogo con clientes y la capacidad innovadora de Ponchito le permitieron diversificar su producción. Ahora incorpora más colores a la confección de bolsas, mochilas, monederos, portafolios.

En el trabajo de Ponchito interviene su familia, cuyos miembros dan nombre a sus confecciones. Su esposa le ayuda a enredar popotillo y también a vender las bolsas. La familia es algo muy importante para Ponchito, que valora poder pasar tiempo con ellxs mientras se dedica al oficio que le ha ganado el aprecio y el respeto de la gente.


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Ponchito tiene un don para crear, pero también para enseñar; y es el amor por su trabajo lo que hace que él sea tan buen guía. Para Ponchito es importante compartir su oficio por medio de la enseñanza ya que no quiere que desaparezca. Aunque para la mayoría de lxs asistentes al taller el tejido era algo nuevo, su habilidad para transmitir conocimientos, paciencia y cariño por el oficio hicieron que todxs pudieran obtener resultados increíbles después de una tarde de trabajo.

El encuentro-taller con Ponchito también sirvió para despertar la capacidad creadora que todxs tenemos y a veces no usamos debido a que estamos inmersos en un sistema dentro del cual todo se puede obtener a través de una transacción monetaria. Pensamos que todxs tenemos la capacidad de crear y que podemos hacer uso de ella como una alternativa real a un ciclo de producción no sostenible que tiene consecuencias sociales y ambientales adversas.

Nos vemos el domingo 3 de julio en el taller de bordado de petatillo impartido por Lore donde aprenderán a bordar en tela o en zapatos. ¡Trae tus tennis de tela para bordarlos!

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Artesanías San Rober

En Artesanías San Rober trabajan Roberto Francisco Cuahutle Rugerio, Rosalía Maldonado Peralta y sus 3 hijxs, quienes además de estudiar Arquitectura, Ingeniería Química y Enfermería saben todo sobre telares. Al igual que Roberto, su formación en el oficio comenzó a muy temprana edad, como a los 6 o 7 años. Al principio los quehaceres son muy sencillos; canillas, molotes, empuntar cobijas, etcétera.

Es un oficio que se ha transmitido de una generación a la otra, desde hace tantos años, que el mismo Roberto no está seguro de cuántas generaciones en su familia se han dedicado a él. Es un motivo de orgullo para toda la familia que incluso lxs más jóvenes colaboren en el taller y dominen el oficio en un momento en el que “ya no hay gente que quiera hacer este tipo de productos”.

“Es un oficio  muy bonito, sientes que te llama”, nos cuenta Rosalía, quien atribuye el éxito del taller a la capacidad de innovación que tiene su familia y al hecho de que el taller también funciona como un punto de venta de cobijas, gabanes, rebozos, caminos de mesa, manteles, cortinas, servilletas y otros productos. La tienda abre a las 7 de la mañana y cierra a las 6:30 de la tarde, pero el trabajo en el taller sigue hasta las 7 o 9 de la noche.

Aunque sus ventas han disminuido parcialmente en las últimas dos décadas, el legado familiar se mantiene en pie sin importar lo adverso que pueda ser el panorama. San Rober representa un ingreso no sólo para los 5 integrantes de la familia, ya que hay cerca de 10 trabajadorxs que trabajan en el taller o desde sus hogares; el salario que ellxs perciben depende directamente de los productos que puedan vender, sin embargo, remunerar a todxs semanalmente de forma digna es una prioridad para Roberto y Rosalía.

Las ferias y expos son una ventana de oportunidad muy importante para Artesanías San Rober, además de poder promocionar y vender sus productos de manera directa, Rosalía disfruta contando cómo se realizan los productos, desde que nacen como una idea hasta el resultado final; algo único creado a partir de lana o algodón.

Otra problemática que han enfrentado en San Rober es la cuestión de los precios, ya que son calculados tomando en cuenta el aumento en los costos de las materias primas utilizadas en la confección de los productos. Debido a que las artesanías de San Rober son vendidas al mayoreo, el precio de cada pieza es a veces muy bajo. En algunos casos, intermediarios pueden vender una pieza hasta 5 veces más cara.

Los costos se elevan y es difícil encontrar compradores dispuestos a pagar el precio justo, sin embargo, la situación actual no desanima a lxs personas que hacen posible que las cortinas del local de San Rober suban puntualmente a las 7 de la mañana. Y aunque las condiciones sean difíciles para lxs pequeñxs y medianxs empresarixs, San Rober crece día con día, hay más telares y más personas decididas a que el oficio que aman no desaparezca.

Textiles Utilitarios

En un momento en el que todo es fabricado para ser desechado al poco tiempo, parece que los objetos carecen de valor alguno más allá del comercial, sin embargo, con el tiempo se convierten en depositarios de nuestros afectos. Podemos pensar un anillo heredado, en nuestra taza favorita, regalo de alguien especial o en la playera que compramos a la salida de un concierto y que ha pasado por la lavadora más veces de las que podemos siquiera contar.

Todos los objetos que ocupan un lugar privilegiado en nuestra vida comparten una característica: con el uso se convierten en una extensión de nosotras y nosotros; pensemos en cómo nos sentiríamos si por la mañana saliéramos de casa sin nuestro collar predilecto que sólo nos quitamos para bañarnos, o qué pasaría si olvidáramos en la playa nuestras gafas más queridas o arruináramos con jabón la bufanda que alguien tejió para nosotros.

La relación que construímos con la ropa es un fenómeno muy peculiar, con el tiempo hay prendas que pasan a ser una segunda piel, unos pantalones de mezclilla que nos ajustan a la perfección, una camisa que además de ser bonita resulta cómoda o una sudadera que parece conservar el olor de un propietario anterior. Es interesante pensar en cómo objetos confeccionados a gran escala adquieren significados tan personales a través de vivencias que nos relacionan con ellos.41.4.jpg

No es una novedad que los textiles poseen una gran relevancia en nuestras vidas, misma que cambia de acuerdo al contexto espacial y temporal, pero al hablar de textiles prestamos demasiada atención a los utilizados en la confección de ropa, casi pasando por alto los usados en la limpieza; es difícil pensar en un lazo emocional que nos vincule a un trapo de cocina o a una jerga. Y es cuando se hace evidente otra cualidad de los textiles: su dualidad

Cuando repensamos la función tradicional de los objetos, obtenemos productos inesperados, que solamente se logran cuestionando las convenciones más cotidianas. Es así como las jergas, un textil pensado para limpiar o secar se convierte en el elemento central de la siguiente colaboración, reivindicando el valor de un textil popular inicialmente utilizado para la limpieza o confección de ropa de bajo costo.

Además del aspecto visual, la jerga cumple con una utilidad, al estar hecha de fibras de algodón es cómoda, resistente, fresca y absorbente, lo que la hace ideal para la primavera y el verano. Asimismo, su técnica de elaboración hace que ninguna prenda sea igual a otra y que será de amplia durabilidad.

Las prendas de jerga confeccionadas en colaboración con ReCrear son elaboradas en el taller de Saúl Acontzi en San Miguel Xaltipa, Tlaxcala.
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Las 10 excusas más comunes para no pagar un sueldo justo

A continuación se reproduce un fragmento del texto originalmente publicado en Ecouterre y traducido por RECREAR.


El alza de precios de comida, energía  y vivienda en Camboya ha orillado a lxs trabajadorxs a la pobreza extrema. Lxs trabajadorxs que producen la ropa consumida en América y Europa perciben un salario de 61 dólares, apenas lo suficiente para cubrir sus necesidades básicas y de su familia. La problemática no es exclusiva de Camboya, ya sea que operen en Camboya, Bangladesh, China o Filipinas, las marcas usan todo tipo de trucos para no pagar a lxs trabajadorxs un salario justo. A continuación, sus 10 principales excusas

1.Calcular un salario justo y balanceado es imposible

Desde la perspectiva de lxs trabajadorxs, el argumento tiene poco sentido. El problema de los bajos salarios es obvio, sin embargo, debido a que las compañías no pueden acordar una cantidad, muchas de ellas se niegan a aumentar los sueldos. A pesar de que el debate ha estado vigente por muchos años, ha habido escasa voluntad por parte de las compañías por llegar a un consenso, y cuando otros actores han intentado proponer iniciativas, las negociaciones han fallado. El problema no es que el consenso sea imposible de alcanzar, sino que las transnacionales no han querido negociar.1.jpg

En 2009, la Asia Floor Wage Alliance, una coalición de más de 80 sindicatos, uniones laborales y organizaciones no gubernamentales de seis países asiáticos productores de ropa, se dieron a la ardua tarea de calcular el salario digno para una trabajadora o trabajador de la industria, la cifra es de $283 dólares, más de cuatro veces el salario mensual percibido en Camboya.

El cálculo está basado en la canasta básica para la o el trabajador y la familia que depende de ella o él, así como costos adicionales que deben ser cubiertos (salud, educación, vivienda, etc.). La cantidad fue presentada a las compañías como una posible solución al dilema. A pesar de que algunas transnacionales afirmaron que se trataba de una idea interesante, al día de hoy ninguna ha utilizado la cifra como referencia de un posible salario digno estándar.

  • Lxs consumidorxs se rehúsan a pagar más la ropa que compran

Es un hecho que lxs consumidorxs se han acostumbrado a pagar poco por las prendas que consumen. Sin embargo, el salario recibido por lxs trabajadorxs de la industria representa apenas del 1 al 3% del costo total de la prenda.2.jpg

Si una consumidora o consumidor paga $10 (dólares) por una playera, la trabajadora o trabajador que la hizo recibirá, a lo mucho, 24 centavos. Para duplicar su sala
rio se necesitan únicamente otros 24 centavos. El o la consumidora apenas notará un aumento así, y si lxs compradorxs no lo notan, una transnacional tampoco. Se trata de costos que podrían ser cubiertos por el amplio margen de ganancia que obtienen millones de dólares anuales.

  • Son los gobiernos, no las compañías quienes deben fijar un salario mínimo

Es cierto que los salarios mínimos deben ser establecidos por los gobiernos (a menudo negociados con cámaras de comercio y sindicatos), es una idea muy razonable, sin embargo, existe una razón por la cual no es así. Los gobiernos deben pensar en su competitividad internacional y están al tanto de que las tran3.jpgsnacionales pueden ir a otro país en caso de que el costo de la mano de obra se eleve.

Son las transnacionales de la moda quienes tienen el poder en la situació
n, no los gobiernos.
Siendo quienes dominan la cadena de distribución, pueden absorber los pequeños costos de producción que puedan incrementar, con el fin de darle a los gobiernos la confianza de aumentar los salarios mínimos.

Las marcas deberán trabajar con sus proveedores en distintos países y con otras marcas que compran de cada país.

  • Los países de bajos ingresos perderían su ventaja competitiva

La primera y más evidente objeción es que el costo del trabajo representa una muy pequeña fracción del costo total de una prenda, incluso duplicando el sueldo de unx trabajadxr, la diferencia en el precio sería mínima.4.jpg

El aumento en los salarios ha mostrado mejorar la moral y la productividad de la fuerza laboral, al tiempo que disminuye el ausentismo. Pagar un salario digno podría incrementar la calidad y flexibilidad, permitiendo a los proveedores mantener e incrementar una ventaja competitiva.

  • Estamos ayudando a trabajadorxs que de otra forma no tendrían empleo

Es cierto que para muchxs trabajadorxs tener un trabajo en la industria es mejor que otras alternativas, por lo que demasiadxs dependen de ella. El hecho de que la gente necesite un trabajo no es una excusa para explotarlxs. Lxs trabajadorxs no están obteniendo su justa remuneración por los enormes beneficios que crean para las compañías.

Es bueno que millones de personas perciban un salario. Sin embargo, no es suficiente para sacarlxs de la pobreza, tomando en cuenta que los empleadores pueden despedir trabajadorxs a su voluntad, negar derechos de organización sindical y pagar salarios extremadamente bajos que orillan a las personas a trabajar una cantidad inhumana de horas para poder sobrevivir, además, evitan pagar las faltas por enfermedad y no respetan las licencias de maternidad.

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Para muchxs trabajadorxs, su empleo tiene consecuencias como deterioro de la salud, cansancio extremo y familias fragmentadas, las cuales son inaceptables y pueden evitarse. Todxs tienen derecho a un trabajo que pague una “remuneración justa que permita garantizar la existencia y dignidad humana propia y de su familia”, de acuerdo con el Artículo 23 (3) de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

6.El+ costo de vida es más bajo, por lo que podemos pagar menos a lxs trabajadorxs

Por supuesto que el costo de vida en algunos países es más bajo que en los Estados Unidos o Europa. Sabemos por colegas en otras partes del mundo, sin embargo, que el salario mínimo de cada país no es suficiente para vivir de forma digna, además, lxs trabajadorxs de la industria no ganan siquiera lo mínimo establecido.

El reporte de 2010 de la organización noruega Future in Our Hands reveló que lxs trabajadorxs de la industria en Bangladesh e India tienen que trabajar 3 horas para poder comprar un kilogramo arroz. Lxs trabajadorxs en Camboya deben trabajar 2 horas para poder comprar la misma cantidad de arroz, mientras que en Shenzen, China, una hora es suficiente. En comparación, un trabajador del mismo ramo en Noruega puede comprar 14 kilos con una hora de trabajo.

6                                    Un salario digno permite a lxs trabajadorxs satisfacer las necesidades de comida, agua limpia, techo, vestido, educación, salud y transporte, además de permitir un ingreso discrecional. Debe ser suficiente proporcionar a lxs trabajadorxs y sus familias las necesidades básicas para que puedan participar de forma plena en la sociedad y vivir con dignidad. Debe tomar en cuenta el costo de vida, beneficios de seguridad social, y los estándares relativos de otros grupos. Es por eso que pensamos que cada trabajador(a) debe ganar lo establecido en una semana de trabajo normal y actualmente no sucede así.

7. El código de conducta de nuestra compañía dice que pagamos un salario mínimo

Colocar un código de conducta en un sitio web no garantiza que se esté pagando un salario justo. No es que tener un código de conducta sea inútil. Puede ser usado para someter a evaluación a una compañía y si lxs trabajadorxs saben sobre el código y su contenido, puede ser usado para demandar mejores salarios. 

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El problema es que dichos códigos son útiles cuando existen los mecanismos adecuados de implementación, monitoreo y vigilancia. Las compañías deben verificar si el código ha sido implementado y trabajar con las fábricas proveedoras para asegurar el cumplimiento de lo estipulado. No es suficiente con decir que se está pagando un salario justo. Las compañías deben hacer público lo que consideran un “salario justo”, usando cifras reales y una metodología, además de publicar un plan de cómo pretenden alcanzarlo.

8. La crisis económica ha mermado nuestra capacidad para pagar más

8Sabemos que la crisis económica tuvo un impacto en las ganancias de las compañías, lo cual es un hecho separado del derecho que tienen lxs trabajadorxs a un salario digno. Un salario digno no es un beneficio que las compañías pueden elegir pagar o no dependiendo de las ventas.

Lxs trabajadorxs necesitan un salario mínimo no como un favor, sino como una necesidad, sin importar la coyuntura económica. Un salario digno no es únicamente un privilegio de los ricos.9.jpg

9. Los salarios más altos atraerán maestrxs y enfermerxs con bajos sueldos a la industria, poniendo en riesgo la educación y bienestar locales

Aunque parece ser el caso al inicio, el argumento subestima el impacto positivo que los salarios en más altos en la manufactura pueden tener en los sectores público y privado.

Con un aumento en los salarios en la industria, los gobiernos locales recibirían más impuestos, lo que les permitiría ofrecer salarios competitivos a maestrxs y enfermerxs. Asimismo, con más dinero circulando en economías locales, y más impuestos pagados por trabajadores del Estado, las reservas nacionales recibirían un aumento.

Un salario digno en la manufactura puede ayudar a levantar las economías locales en todos los sectores, y ayudar al progreso de los países en vías de desarrollo. Aunque la industria beneficia los ingresos de los países en vías de desarrollo, de hecho obstaculiza el desarrollo. Todos los beneficios del trabajo barato son acaparados por ejecutivos de alto nivel y accionistas internacionales.

10. Nuestros accionistas no apoyan la idea de salarios dignos para trabajadorxs

Es triste que las compañías no puedan tomar decisiones basadas en los derechos humanos pero deban encontrar la oportunidad de negocio para hacer lo correcto. El hecho nunca va a cambiar. Pero no es imposible convencer a los accionistas de que es necesario tomar acciones.10.jpg

En 2009, después de exposiciones mediáticas, accionistas de Primark accedieron reunirse con un director de CSR, Corporate Social Responsibility, además de emplear el término CSR para atender asuntos relacionados con los derechos laborales. Compañías como Marks & Spencer usan el término “prácticas éticas” como una estrategia de venta y han aumentado sus ganancias al invertir en iniciativas de responsabilidad social.

Al nivel de las fábricas, estudios muestran que lxs trabajadorxs con una nutrición adecuada, que trabajan horarios regulares y son bien remuneradxs, trabajan de manera más productiva y la calidad de sus productos es mejor. Hay muchos casos de negocios que pagan salarios dignos. Si existen las negociaciones adecuadas con accionistas, puede construirse un acuerdo.

Lee el artículo en idioma original:

http://www.ecouterre.com/10-biggest-excuses-for-not-paying-a-living-wage-and-why-they-suck/clean-clothes-campaign-sweatshop-excuses-2/?extend=1

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FORMAS PRODUCTIVAS

Las tradiciones productivas de cualquier sociedad están en constante cambio, las transformaciones están determinadas por fuerzas internas y externas. En las últimas décadas, el proceso de globalización ha tenido importantes repercusiones en las formas de producir y comercializar bienes; la industria de la moda es probablemente el ejemplo paradigmático del impacto que tienen fenómenos globales en el ámbito local.

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Los nuevos alcances en la circulación de bienes altera de forma sustantiva los procesos de producción y distribución en todas sus escalas. Podemos entenderlo como un problema de oferta y demanda, por ejemplo, la oferta de fibras sintéticas provenientes de China impacta en cómo se fabrican blusas al interior de un taller familiar en el Istmo de Tehuantepec en Oaxaca. El mismo fenómeno ocurre a la inversa, la creciente demanda de determinado producto tiene consecuencias sobre la forma en que es manufacturado.

Las transformaciones en los esquemas de producción también pueden explicarse a partir de otro factor: su carácter social. Toda actividad humana se encuentra inmersa en un proceso de constante cambio, debido a que sus creadores, hombres y mujeres se reinventan día con día. Las tradiciones productivas no se encuentran aisladas en un vacío, estáticas, al contrario, en ellas podemos observar los cambios sociales.

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Otro factor que incide en la redefinición o permanencia de las formas productivas es la incorporación de nuevas tecnologías al proceso. Lo anterior tiene múltiples implicaciones; facilita la producción y hace posible la confección de más prendas en menos tiempo. Es decir, la oferta de innovaciones tecnológicas y la demanda de una mayor producción transforma las tradiciones productivas de una sociedad. Sin embargo, aun en el trabajo semindustrializado, existe una importante intervención humana.

En ReCrear pensamos que el valor del trabtelarajo de lxs artesanxs que colaboran con nosotrxs trasciende los términos estéticos. Se trata de una labor cuya importancia recae, parcialmente, en el hecho de que se trata de oficios que han pasado de generación en generación. La permanencia de formas productivas tradicionales se presenta como una resistencia a la homogeneización y deshumanización de los esquemas productivos, vinculada con una lógica de productividad y competitividad anclada a un sistema neoliberal.

Alberto Limón

Alberto Limón, es un talabartero de Tehuacán que frente a las problemáticas enfrentadas por él y compañerxs artesanxs, decidió poner en marcha una iniciativa para mejorar sus condiciones de trabajo a través de un esquema de acción conjunta: el Colectivo Panolti, cuya historia no puede entenderse sin el trabajo de mujeres y hombres dedicados a transmitir y redefinir.20160104_111933.jpg

Uno de los objetivos principales del colectivo, es difundir el trabajo de artesanas y artesanos que trabajan con una diversidad de materiales impresionante: hilo, ónix, madera, alambre, plumas, etcétera; que con su trabajo y talento se convierten en objetos únicos de gran valor estético y utilidad. Parte de la función del colectivo es preservar un saber hacer que ha sido transmitido de generación en generación, pero que también se ha nutrido a partir de las experiencias de cada artesanx.

El colectivo también ha servido como un espacio de encuentro del que surgen interesantes propuestas a partir de la colaboración entre artesanxs; la fusión de materiales y técnicas ha conseguido redefinir técnicas y procesos, dando lugar a piezas únicas que despiertan interés entre el público. Aunque se trate de productos con gran aceptación, la comercialización del trabajo final implica diversas complicaciones, una de ellas, en muchas ocasiones, es la imposibilidad de vender sus creaciones a un precio justo.


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Por lo que recibir la remuneración correspondiente al tiempo y esfuerzo invertidos en la elaboración de una pieza es una de las preocupaciones que motivó la formación del colectivo. A través de las historias de vida y fotografías tomadas a lo largo del desarrollo productivo podemos conocer los referentes personales que influyen en el proceso creativo de lxs artesanxs. Cuando conocemos la historia detrás del producto final se vuelve más valioso, y no en el sentido de un valor meramente transaccional.

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La historia de cómo Beto se convirtió en un talabartero es sumamente interesante, después de la muerte de su padre, Hermelindo; Beto heredó equipo y maquinaria que puso a la venta debido a que dedicarse a trabajar el cuero no estaba en sus planes. Pero por circunstancias familiares inesperadas, Beto quedó a la cabeza del negocio familiar; su formación como arquitecto, le permitió innovar en el diseño de nuevos productos.

A pesar de las dificultades que enfrentan lxs artesanxs en nuestro país, las iniciativas autogestivas resultan exitosas al momento de hacerle frente a múltiples obstáculos. Proyectos como Panolti son notables, ya que buscan mejorar las condiciones imperantes a través de propuestas que entienden las necesidades de cada contexto y no buscan reproducir un esquema clientelar.