#glosario: obsolescencia programada

Ya no duran como antes. Es una frase popular y seguramente la has dicho alguna vez, ¿no es una ironía que entre más pasa el tiempo, entre más se habla de mejores tecnologías, de eficiencia, de  calidad e innovación esta se haya convertido en una frase común?

─Ya no duran como antes─ decimos día con día─ hoy se me descompone el celular y mañana se me rompe la falda que compré hace cuatro meses, pero no importa porque es barata y puedo comprar otra que además esté más a la moda porque esta ya pasó─

Detrás de esta frase y esta mentalidad resignadas a lo desechable se esconde algo, me refiero a la denominada obsolescencia programada, fruto de  las mentes maestras de las empresas que, aunque se desvivan por negarlo, alteran la calidad de los productos que compramos con el fin de traernos de vuelta a la tienda más pronto de lo que realmente se necesita; precisamente a esto se refiere el término, al acto deliberado de diseñar las cosas para que dejen de funcionar en un periodo determinado y conveniente para las empresas.

La obsolescencia programada se deriva de la forma en que funciona nuestro modelo económico; en él, el flujo acelerado de ventas es la prioridad ─pues claro, así se lucra─ y en este modelo no hay cabida para la durabilidad ¿Cómo se supone que crezca nuestra economía en un mundo donde nadie necesita comprar nada porque tiene las reliquias de la abuelita que aún sirven? No se puede y si no se puede, hay que hacer algo al respecto.

Probablemente estés pensando en los escándalos de móviles ralentizados a propósito por Apple o en las fibras endebles de las cortinas que compraste por internet y que no lucen para nada como en las fotos, pero la resistencia de los materiales y el funcionamiento acortado de los dispositivos son solo un par de ejemplos de los factores víctimas de la obsolescencia programada, existe otra manera de descontinuar los productos y en esta, al comprador no se le descompone nada, simplemente sus cosas pasan de moda, se trata del diseño y las tendencias.

En la actualidad, la misión de los objetos va más allá de cubrir una necesidad, tomemos el ejemplo más evidente, la ropa. Vestirse sin duda es una necesidad, un abrigo me cubre del frío; los zapatos protegen mis pies  de rocas, espinas o animales venenosos que puedan cruzarse en mi camino, pero ¿es una necesidad tener 80 pares de zapatos y 30 abrigos? ¿o renovar mi armario cada 6 meses? ¿cada 4? ¿cada 2? Hoy en día se habla de hasta 20 colecciones al año en la industria textil gracias a la moda rápida, es decir 20 ciclos de obsolescencia bien planeada.

Estas situaciones no solo son una estafa y un burla para el consumidor, sino que además están acabando con el planeta ─¿a quién se le ocurrió que en un mundo de recursos finitos era buena idea explotarlos todos y desecharlos en modos nocivos para casi toda forma de vida en el planeta? Y digo “casi”, porque hay especies que podrían adaptarse y sobrevivir a las condiciones que nos aguardan, aunque los humanos no seamos una de ellas.

En 2014, se estimaba que la humanidad consumía en menos de ocho meses los recursos que la tierra podía ofrecer en todo un año y peor aún, que para 2050 necesitaríamos lo equivalente a tres planetas para mantener el ritmo de consumo que llevamos.

Foto: La vanguardia


Por si esto no fuera suficiente, nuestra adicción a las compras ha aumentado la cantidad de basura en todo el mundo, porque todo lo que ya no entra en la tendencia actual o que se ha estropeado, se desecha sin pensarlo dos veces, aunque mucho tiene que ver el ultrapensado plan de las compañías que nos ofrecen un producto nuevo a un precio igual o inferior al de una reparación.  Así, hemos terminado hablando de niños de 5 años que gracias a la era digital han contaminado más que un adulto de 60 años o de rellenos sanitarios que desbordan desechos textiles e incluso de países del tercer mundo que se convierten en el basurero de los países industrializados al recibir sus desechos en forma de “donaciones”.

Foto: RTVE


Muchos otros ejemplos se han expuesto en, por ejemplo, el multipremiado documental Comprar, tirar, comprar de RTVE (mismo que recomiendo a todo el que quiera conocer más acerca de este tema).

Aun así, la explotación aumenta, la producción aumenta, los desechos aumentan y los recursos se agotan; la obsolescencia programada está por todos lados y se nos metió hasta la cocina, pues incluso los electrodomésticos viven menos que en tiempos pasados; rige parte de nuestras normas de aceptación social porque nos hemos acostumbrado a definirnos por cuánto compramos y cuánto tenemos y más aún, la defendemos porque es el motor de nuestra economía y por ende, de nuestros trabajos ¿Será entonces que estamos atrapados definitivamente en el tren de la insostenibilidad?, ¿o será que debemos enfocarnos en la transformación de nuestra economía hacia un modelo que contemple la desaceleración de la producción y que apueste por la calidad y durabilidad? Porque sí, ya nada dura como antes, ni siquiera el planeta.

VISITANOS EN

Manuel Gutiérrez Nájera 12c,

Centro

76020

Santiago de Querétaro, Qro., México

SIGUENOS EN

  • Black Facebook Icon
  • Black Instagram Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black YouTube Icon
  • Black Pinterest Icon
Recrear es una alternativa de consumo responsable y accesible de productos mexicanos.