#problemáticas: Huaraches Toms

Por Alonso:

A veces, hay iniciativas que parecen muy nobles con resultados adversos, como los zapatos Toms, una compañía originaria de Santa Mónica, California fundada por Blake Mycoskie en 2006. El gran éxito de Toms se ha basado en el diseño de sus productos pero también en la promesa de mejorar la vida de otrxs. One for one es la premisa bajo la que funciona el programa; cuando compras un par de zapatos, Toms regala otro a un niño o niña en un país en vías de desarrollo (lo que sea que ese término signifique). ¿Qué podría tener de malo?


Blake Mycoskie, fundador de Toms, dando Toms a niños en condiciones de pobreza (vía Tex Herald)


Y sí, ya sé que sólo están regalando un par de zapatos, y que al menos es algo pero es un hecho que a veces las buenas acciones tienen consecuencias adversas. Un estudio realizado en mil hogares salvadoreños arrojó que las donaciones de zapatos Toms repercutían en la industria local del calzado. Es algo muy similar a lo que sucede en Haití con la ropa usada proveniente de los Estados Unidos.

La entrada de grandes pacas, llamadas comercio pepe, tiene implicaciones negativas en la industria textil haitiana, sin embargo, existen posiciones opuestas respecto al tema: quienes sostienen que debería prohibirse el ingreso de ropa usada al país debido a su impacto en los negocios locales y quienes afirman que no es tan malo, ya que es accesible para lxs que perciben un salario bajo, además de que existen sastres y costurerxs que viven de modificar prendas de Pepe.

Volviendo a Toms y a la delgada (o no tanto, la verdad) línea entre implementar soluciones con miras a largo plazo y simple caridad; vale la pena recordar que no es la única acusación en su contra. Desde sus inicios, la compañía californiana ha sido criticada por actos de apropiación cultural, primero fueron las alpargatas y después los huaraches. Sí, porque aunque parezca increíble, Toms vende huaraches y sí, adivinaron, son carísimos, entre $89 y $129 dólares un par. Aunque sabemos que son fabricados a mano en México, no existe información muy clara sobre la remuneración que reciben las personas que los elaboran.Y el problema más grave no es que una compañía gringa nos quiere vender huaraches como si fueran las perlas de la virgen, sino que Toms, anclada al Norte Global, lucra con diseños que le pertenecen a un pueblo entero.


¿Entonces qué hacemos? ¿Ya no compramos nada? ¿Nos vamos a Cuba porque allá no hay nada de Wal Mart y así? Pues no necesariamente. El chiste es consumir de forma responsable y recordar que podemos vigilar la veracidad del compromiso de las transnacionales con los derechos de lxs trabajadorxs, la justicia social, el desarrollo sostenible y el cuidado al medio ambiente. ¿Es posible que más que simplemente no dañar, nuestro consumo tenga un impacto positivo? Honestamente creo que sí. No podemos pensar el comercio justo y el consumo responsable como lujos reservados para algunxs o como algo que demande dejar tu empleo, tu casa y tus amigos y mudarte a un bosque y vivir de moritas y lo que encuentres. Acercarse a lxs pequeñxs productorxs es algo que todxs podemos hacer, se trata de hacer mejores elecciones, por ejemplo: en lugar de ir al Oxxo, vamos la tiendita de la esquina (aquí puedes checar todo sobre el increíble trabajo que hacen en Tenoli), compremos nuestras frutas y verduras en el tianguis del fin de semana y no en el supermercado, renunciemos a nuestro café en Starbucks y busquemos una cafetería local camino a la oficina. Es probable que ni tú, ni yo seamos testigos del fin del capitalismo. Lo que sí es una realidad es que cada vez son más quienes piensan y llevan a cabo alternativas, más solidarias, más rebeldes y más resilientes.

VISITANOS EN

Manuel Gutiérrez Nájera 12c,

Centro

76020

Santiago de Querétaro, Qro., México

SIGUENOS EN

  • Black Facebook Icon
  • Black Instagram Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black YouTube Icon
  • Black Pinterest Icon
Recrear es una alternativa de consumo responsable y accesible de productos mexicanos.