#resonancias: Fairphone

Por Daniela de @quebonitoplaneta

Podría ser un día normal, quizás estás buscando ajetreadamente las llaves de tu casa en el caótico bolso de mano que llevas, o probablemente vas corriendo por la calle porque se te hizo tarde, el punto es que de alguna manera se te cae el celular y todas sus delicadas piezas vuelan por el aire. Las levantas, las incorporas en el cascarón fracturado que quedó y te das cuenta de que el aparato que compraste hace menos de un año ya no sirve o al menos no como antes, ¿qué haces entonces?

Voy a intentar adivinar tu respuesta: al igual que la mayoría de nosotros, lo darías por perdido; bien porque no quieres batallar con las fallas, bien porque es imposible repararlo, o incluso porque « ya era hora de cambiarlo por uno mejor». De cualquier modo estarías siendo víctima de las trampas de la sociedad de consumo, de las cuales ya hemos hablado bajo el título de «obsolescencia programada» y que hoy me limito a describir como el acto de diseñar los objetos intencionalmente para tener una cortísima vida útil.

Al mismo tiempo, en algún lugar del mundo alejado del escenario anterior, muy probablemente en África, se encuentra un niño de unos 11 años golpeando el celular que alguien más desechó al otro lado del mundo, lo hace para lograr extraer algunas piezas metálicas (que son tan nocivas para él como para el medio ambiente)  con el fin de venderlas y con suerte juntar algo de dinero para comer ese día. A su alrededor hay otros numerosos grupos de niños haciendo lo mismo en el infinito desierto de basura electrónica que cubre kilómetros y kilómetros de un paisaje que solía albergar especies animales y vegetales actualmente desplazadas.

Basura electrónica. Foto: Valentino Bellini


Ahora rebobinemos un poco o mejor un mucho, algo así como al punto en el que este teléfono estaba siendo fabricado: a simple vista solo hay obreros y máquinas manufacturando miles de millones de teléfonos iguales, pero si nos acercamos más, veremos un montón de materia prima transformada cuya procedencia desconocemos y que seguramente esconde varias situaciones ambientales y de derechos humanos de mucho, pero mucho cuidado, como… trabajo infantil.

Trabajo infantil en la industria telefónica. Foto: humanium.org


¿Sabías que el mexicano promedio cambia de teléfono cada 20 meses?; ¿o que tan solo en México se generan 1 032 millones de toneladas de basura electrónica cada año?; ¿y  que alrededor de 40 000 menores trabajan en las minas de cobalto de la República Democrática del Congo,  donde se extrae más de la mitad de este material a nivel mundial para la generación de nuestros tan amados celulares? Para rematar estas cifras, quiero contarte que ya el año anterior se hablaba de 3,7 millones de teléfonos inteligentes vendidos al día en el mundo, un número que seguramente no se ha demorado en aumentar.

Si bien estos datos nos ponen la piel de gallina, también es cierto que es difícil encontrar una alternativa para contrarrestarlos y en vista de esta situación, hoy queremos hablarte de Fairphone.

Fairphone


Se trata de una iniciativa que pretende transformar el mundo de la telefonía móvil desde un punto de vista social y ambiental a través de cuatro características principales que se dedican a combatir estas problemáticas:

  1. Diseño de larga duración. Un diseño de larga duración no es solo el trato justo que merece el comprador, sino que además beneficia al medio ambiente al generar menos residuos. El diseño original de Fairphone no tiene como objetivo fallar, pero está bien preparado para esta posibilidad, pues se trata de un modelo modular ideado para realizar reparaciones fáciles y rápidas: cada uno de sus módulos («desde la batería hasta el conector de audio») son reemplazables y al igual que el teléfono, pueden adquirirse de manera individual en cuanto sea necesario. Asimismo, este teléfono promete mantener un funcionamiento óptimo a través de actualizaciones.

  2. Materiales de procedencia justa. Si bien las mina de cobalto no son las únicas que emplean menores para laborar, tampoco es este el único mineral que se debe extraer para la creación de los teléfonos móviles modernos; la industria del oro, por ejemplo, es otro caso relacionado tanto con la producción de celulares, como con el trabajo infantil y en general, las condiciones laborales a las que se exponen estos trabajadores ─menores o no─ suelen ser extremadamente riesgosas para ellos y el medio ambiente, pues la actividad minera es una de las más contaminantes y tóxicas en el mundo. Por todo esto, Fairphone se ha propuesto trabajar mediante The Dragonfly Initiative para estudiar los distintos materiales que comúnmente se emplean en los teléfonos celulares y explorar su potencial para general un impacto positivo. Este impacto se procura al rastrear cuidadosamente el origen de cada material y establecer relaciones de negocios en zonas de conflicto, donde se fijan cadenas de suministro de minería justa y responsable, que por medio de la transparencia y trazabilidad permiten vigilar de cerca las prácticas y lineamientos sociales y ambientales que se aplican. Finalmente, aunque aún se está explorando la incorporación de más materiales reciclados en el diseño de este dispositivo, ¡el Fairphone 2 ya contiene plástico, cobre y tungsteno reciclados!

  3. Buenas condiciones laborales. Fairphone se ha aliado con diversos socios de producción, expertos en derechos humanos, ONG e investigadores con la finalidad de desarrollar programas innovadores para aumentar la satisfacción de los trabajadores y mejorar la representación que reciben sus denuncias, estos programas son el resultado de constantes evaluaciones (cuyos reportes puedes consultar en la página oficial) que revelan las principales problemáticas con las que lidian. Para complementar esto, Fairphone forma parte de la red de producción de electrónica limpia (CEPN, por sus siglas en inglés), la cual tiene como objetivo eliminar la exposición a sustancias químicas peligrosas que sufren los trabajadores de esta industria.

  4. Reutilización y reciclaje. Este es quizás el aspecto menos explícito, pues aunque Fairphone lo considera uno de sus pilares, no ha dedicado tanto esmero en narrarnos sus proyectos al respecto. Sin embargo podríamos considerar que se refiere principalmente a la tarea aún en proceso de seguir incluyendo materiales recuperados.

Fairphone


Indiscutiblemente estamos ante una propuesta interesante que se enfoca en empoderar al consumidor responsable por medio de la información y la transparencia, y aunque aún se encuentra en el camino para lograrlo, ya ha dado el primer paso para luchar contra el lado oscuro de la telefonía móvil. Mientras tanto, a los consumidores nos queda reflexionar el impacto de nuestras compras y ¿por qué no?, explorar estas nuevas y más justas alternativas.

Qué bonito planeta es un blog dedicado a un estilo de vida sostenible y consciente, donde pongo a tu disposición todos los recursos que me ha dado la experiencia para vivir en paz con la naturaleza. En él siempre podrás encontrar recetas, consejos prácticos, notas informativas, productos y proyectos que me inspiran y todo lo que se me pueda ocurrir para motivarte y ayudarte a vivir de forma más responsable con nuestro entorno; y como es un espacio destinado a compartir, ¡siempre serás bienvenid@ a dialogar y usar esta plataforma para enriquecer a la comunidad que Qué bonito planeta ha unido!

VISITANOS EN

Manuel Gutiérrez Nájera 12c,

Centro

76020

Santiago de Querétaro, Qro., México

SIGUENOS EN

  • Black Facebook Icon
  • Black Instagram Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black YouTube Icon
  • Black Pinterest Icon
Recrear es una alternativa de consumo responsable y accesible de productos mexicanos.