#traducciones: CÓMO H&M ESTÁ BORRANDO CRÍMENES DE GUERRA EN SU ÚLTIMA CAMPAÑA DE MERCADOTECNIA

El artículo  fue escrito originalmente en inglés por Hoda Katebi (escritora, fotógrafa y acitivista iraní-musulmana) publicado en Joojoo Azad el 29 de Junio del 2017. Fue traducido por Quetzalli , puedes leer la versión original aquí.

CÓMO H&M ESTÁ BORRANDO CRÍMENES DE GUERRA EN SU ÚLTIMA CAMPAÑA DE MERCADOTECNIA

Andy Torres (y su blog Stlye Scrapbook) fue la segunda blogger que encontré, y leí religiosamente. Recuerdo pasar horas a través de sus años de archivos de blogs, absorbiendo su contenido, ideas, personalidad y estilo. Su mudanza a Amsterdam con nada más que aspiraciones fue inspiradora para mi, y su estilo era altamente relacionable (claro que, unos meses después descubriría mi primer blog de moda musulmana, como una agradable sorpresa para la pequeña Hoda creciendo en Oklahoma sin otros amigos musulmanes).

Tras dos años de encontrar el blog de Andy por primera vez, pasé mucho tiempo reflexionando sobre mis experiencias creciendo en el sur de EUA como una niña musulmana vestida con hijab. Siguieron muchas frustraciones con bloggers y sus colaboraciones con marcas poco éticas; así como muchos amigos que me alentaron, por lo que decidí empezar mi propio espacio editorial y JooJoo Azad nació.

Todo esto es para decir que le debo mucho a Andy cuando se trata de llenar un vacío sartorial en la vida de la pequeña Hoda de 17 años de edad. Pero su,  aparentemente inocente, reciente colaboración con H&M opera para borrar crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos en muchas formas. Déjenme explicar.

Ecolavado (Greenwashing): Un Truco Problemático de Marca de Moda Rápida

H&M no es un nuevo en la lista de boicot de JooJoo Azad – o en la lista de violaciones de derechos humanos. Sus fábricas sobrepobladas en Camboya (en las que miles de costureras se desmayan anualmente debido a las pobres condiciones laborales y horas excesivas de trabajo) no son nada menos que maquilas de explotación extrema. A cuatro años de firmar los acuerdos de seguridad de Bangladesh después del horrible colapso de la maquila Rana Plaza en 2013, las maquilas de H&M permanecen inseguras.

Y sin embargo, a pesar de todo esto, de alguna manera H&M es consistentemente capaz de representarse a sí misma como una industria progresiva dedicada a hacer la diferencia, con un enfoque de moda rápida “consciente” o “sustentable”. ¿Cómo? Creando colecciones etiquetadas de esta manera. La colección “consciente” de H&M se enorgullece de usar materiales y métodos de producción que son mejores para el medio ambiente y originadas conscientemente: algodón orgánico, lana reciclada y seda orgánica son sólo algunas de sus palabras clave sexy/trendy, que me hacen pensar menos en una línea de ropa de moda rápida y más en un café gentrificador libre de gluten, sin transgénicos, de desintoxicación vegana como del que me burlé en Snapchat mientras estaba en Berkeley, C.A.

Por supuesto, aunque los esfuerzos de H&M por explorar y experimentar con fábricas y materiales sustentables son dignos de algún elogio, mi aplauso es (muy) breve.

Haciendo de lado el oxímoron de la moda-rápida ética, las colecciones conscientes de H&M — las cuales están  actualmente en su sexto año de producción– constituyen un “ecolavado”: un intento de usar la auto-proclamada sustentabilidad medioambiental para limpiar (o intentar esconder) los abusos a los derechos humanos que el resto de su ropa es cómplice.

Porque lógicamente, si H&M ha construido una colección “sustentable” completamente aparte ¿qué están implicando entonces acerca de cómo el resto de su ropa es fabricada?


Al crear una (muy pequeña) colección centrada en “sostenibilidad”, H&M es capaz de usar esta línea para comercializarse como “verde”, “ética”, e incomparable con otras marcas de moda rápida. Son capaces de mover el foco de atención de las condiciones de maquilas de explotación extrema (sweatshops), hacia una herramienta de mercadotecnia: una colección “consciente” hecha con productos orgánicos.

(Sin embargo, de alguna manera puedes aún comprar una camiseta “consciente” por 5 dólares, que definitivamente me hace levantar mi gruesa uniceja de Oriente medio).

El ecolavado es una estratégica herramienta de mercadotecnia/marca para empresas de moda rápida: puede desviar la atención de la violencia de su marca y comercializarse como lo que no es: ética, sostenible, y consciente.

(Hoy en día, mientras que el ecolavado es aún una práctica que está viva y es válida, “el revo-lavado” o “revolution-washing” (ayúdenme por favor a pensar en un nombre más creativo) está rápidamente volviéndose la última reiteración de esta problemática práctica. Y las marcas de moda rápida (incluyendo H&M) adoran usar modelos usando hijab para hacerlo.)

No Sólo para Marcas de Moda-Rápida

La parte divertida de escribir un blog político de moda es que todo está relacionado: esta práctica no es exclusiva de la industria de la moda rápida.

Israel, así como H&M y otras marcas de moda rápida, es también hábil para lavar cosas – eso y dirigir un régimen de apartheid establecido en la supremacía etno-religiosa. Excepto que después del lavado, la ropa de Israel sale rosada.

Entre otros tipos de “lavado”, el más notable en Israel es el “lavado rosa” (“pinkwashing”): como el ecolavado, pero con temas queer/LGBTI+. Tema especialmente pertinente de discutir ahora debido al mes de orgullo gay (junio), en el que tal vez hayas visto algunas de estas banderas de “lavado rosa” en las marchas/desfiles.

Israel se intenta venderse como “el paraíso queer del Medio Oriente”, y utiliza representaciones anti-musulmanas e hirientes de los países musulmanes con las cuestiones LGBTQ con el fin de venderse como un santuario seguro. La verdad es que claro que existen las personas musulmanas queer y trans en Medio Oriente, y sus experiencias complejas no puede ser fácilmente simplificadas como buenas o malas.

Al igual que “el revo-lavado” de las marcas de moda rápida (que usan modelos portando hijab para disfrazar la inclusión mientras explotan a costureras musulmanas) o “ecolavado”,  el “lavado rosa” de Israel reclama inclusión a un nivel superficial: la ocupación militar de Palestina por parte de Israel no exime a palestinxs queer, pues continúan extorsionando a palestinxs gays para que se conviertan en informantes, y personas queer continúan siendo asesinadas en protestas de orgullo gay en Jerusalén.

En pocas palabras, es una herramienta de mercadotecnia estratégica que usan marcas y regímenes por igual.

De manera que, dada la historia compartidas de intentos de distracción de las violaciones de los derechos humanos usando “lavados” (“washes”), el que H&M e Israel se unan* en una campaña de colaboración con la aclamada bloggera Andy Torres es sólo otra vuelta en la vieja máquina de lavado.

https://www.instagram.com/explore/locations/213041503/tel-aviv-israel/

* Si bien no está confirmada la colaboración intencional entre H&M y el Estado de Israel (aunque dicha colaboración no sería sin precedentes), la cuestión a tratar sigue siendo válida: H&M es cómplice de encubrir el régimen de apartheid de Israel a través de esta campaña. Están violando un llamado internacional de solidaridad de palestinxs a la comunidad internacional – una que innumerables músicxs, académicxs, investigadorxs y gestorxs creativos y culturales han firmado – y trabajan para normalizar lo que está lejos de lo normal: un estado de apartheid centrado en la supremacía etno/religiosa.

En su colaboración, Andy exploró Tel Aviv, “la ciudad que siempre está de fiesta” vistiendo H&M de pies a cabeza. La redacción describe a Israel como la “Tierra de Leche y Miel” – un lema generalmente usado para describir una tierra de riquezas donde todo está bien y la gente es feliz, pero también para hacer referencia al Antiguo Testamento (sí, lo he leído) y sus descripciones de la “Tierra prometida”, que es una raíz religiosa de la demanda de algunos judíos a la tierra palestina. Bajo ideologías políticas sionistas, Israel es una tierra dada por Dios al pueblo judío, lo que significa desarraigar/destruir a la población palestina originaria para crear una mayoría judía en la “Tierra prometida” (evidentemente violando derechos humanos internacionales en el proceso durante más de cincuenta años).

En resumen, la última colaboración de H&M con Andy Torres trabaja para retratar un estado de apartheid violento como el mejor destino de viaje del mundo.

Justo como H&M intenta salirse con la suya con su auto-etiqueta de una marca de moda rápida “verde”, Israel también trata de etiquetarse de feminista, progresista, hogar de soldados sexys, un refugio seguro para gente LGBTI+, y ahora con el apoyo de H&M, un destino turístico de primer nivel. Sin importar que muchas de las paradas en el viaje de Andy fueron construidas sobre la destrucción de hogares y pueblos palestinos– ¡ella quiere fiestear y verse linda usando ropa de 7 dólares de H&M!

¡Baila toda la noche, Andy!

Y, sin embargo, al igual que no puede ser apolítica una persona blanca haciendo campañas publicitarias en Sudáfrica durante el apartheid (estructuras de poder construidas para colonias blancas a expensas de la población negra originaria), este viaje a Israel no puede ser juzgado como apolítico.

No hay nada apolítico en una historia editorial de moda que trabaja para lavar (ya sea intencionalmente o no) crímenes de guerra y normalizar lo que no es normal: el apartheid israelí.


Por supuesto, para los lectores ávidos de JooJoo Azad (¡los veo!), saben que siempre estoy argumentando que toda la moda es completamente política, punto. De manera que, esta campaña actúa como una hiper-politización adicional de la ya poderosa forma de comunicación visual.

Y esta no es la primera vez que la relación amorosa de H&M con Israel es expuesta por activistas de derechos humanos internacionales: en 2010 la compañía decidió abrir en suelo robado e ilegal una tienda principal en Tel Aviv con otros 6 almacenes, incluyendo el centro comercial Malha en Jerusalén.

“Malha es una de las aldeas palestinas que fueron étnicamente limpiadas durante la Nakba de 1948  y cuyos habitantes palestinos originales  son refugiados a los que se les niega su derecho decretado por la Naciones Unidas de regresar a sus tierras. Israel, a este día, continúa sus políticas de limpieza étnica en Jerusalén al desalojar a palestinxs de sus hogares, reemplazándoles con comunidades judías y  construyendo decenas de cientos de unidades habitacionales para esas comunidades en territorio palestino ocupado. Todas las colonias israelíes son consideradas crímenes de guerra bajo el Cuarto Convenio de Ginebra.”

No sólo H&M es cómplice de limpiar crímenes de guerra internacionales israelíes, sino que esta activamente construyendo sobre tierras obtenidas ilegalmente y trabajando para reformar la marca de Israel en algo que no es. Por lo tanto, ya sea a través de la sostenibilidad del lavado verde o del encubrimiento de crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos internacionales, el lugar de H&M en la lista de boicot de JooJoo Azad ha sido merecidamente obtenido.

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